© 2019 by Claudia A. García Cortés

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Basho

El aire nocturno es azul intenso con sombras de ciruela.
Hay resplandores en los árboles agitados, y cuando
los rayos azafrán cálidos de sol, atrapados en la cuadrícula
de las hojas que se estremecen, vuelven salmón el sendero
lateral del parque adyacente al altar de la catedral, la piel del aire del parque bajo pino y sauce partido se tiñe de rojo intenso con luces

de la catedral. Esta noche la luna está coronada de puntos luminosos.

Afuera, el silencio, salvo por el grillo en lo verde del narciso
violeta de sombra de hosta en algún punto de la enredadera del suelo,

el sonido de alguien que arrastra zuecos de madera.

Pisada cansada que va pisando.