© 2019 by Claudia A. García Cortés

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1. La Romita

Empezamos aquí, donde los anticuados acueductos españoles quedaron abandonados a favor de una arquitectura inarticulada que seguimos desconociendo. Interpuesta entre iglesias construidas con coquina y ahora alienadas en alegoría,donde el lugar en el que nos colocaron ha sido recolocado, mientras el tocadiscos gira para trascender el patrón: diario re-arribando, arribamos diario una vez más.

1.1

Niñas descalzas venden guayabas y cigarros sueltos en jardines de hojalata, lo hacen bajo coacción. Piensa en dar. Fogatas en barriles de petroleo pintados. Pequeñas velitas velando en las escaleras de la capilla y hombres indigentes medio desnudos entre periódicos, con trajes que no les quedan absolutamente, incluidos hacia afuera y encajonados.

1.2

Estaba yo, perdido en mis pensamientos y ajeno, con un traje que no me quedaba absolutamente, compartía una botella de tinto envuelta en papel de estraza sobre una banca del parque con dos rubias mochileras con botas militares. Hacía vigilan- cia inversa en la escena,

y vaya que era una escena, de lo escénico obsceno, o por lo que he

visto de un lugar a otro.

1.3

Flores de aluminio hechas de latas de refresco. Sobre caminos angostos y colchonetas; desde el lente de una cámara embarrado de yema de huevo, un sol de pared con graffiti doble rojo en una ventana clausurada, como una marca de mancha por quemadura solar, lamía la fogata, entonces fotografiado.

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La nostalgia por pertenecer.